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Estrasburgo: la capital de Alsacia que sorprende por cómo conserva su historia entre canales y fachadas de entramado

  • 19 ago
  • 8 min de lectura

A lo largo de su historia perteneció a Francia y a Alemania intermitentemente reflejando una fusión única entre ambas culturas. Su casco histórico fue el primer centro histórico completo de una ciudad en ser declarado Patrimonio de la Humanidad, y concentra siglos de historia en pocas cuadras completamente caminables y escénicas. Lo que más sorprende al recorrerla no es solo esa mezcla de identidades, sino cuánto se conservó: cada canal, cada fachada de entramado de madera y cada rincón del casco histórico parecen intactos, como si la ciudad hubiera decidido guardar su historia en lugar de dejarla desaparecer. Es una ciudad para caminar despacio y mirar hacia arriba, porque la arquitectura cuenta tanto como cualquier placa histórica. La ciudad conocida como la Capital de la Navidad, ofrece una experiencia fascinante durante todo el año, intensificándose con sus mercados tradicionales en diciembre. ¡Yo la visité en primavera y no nos defraudó!


Persona con gorro y abrigo sosteniendo un gran mapa urbano; fondo desenfocado de ciudad gris y ambiente frío.


Antes de viajar


Si vas a ir en época navideña, considerá reservar los pasajes y alojamientos con bastante anticipación, ya que es la temporada de mayor demanda y además suben mucho los precios.


Mejor época para viajar

Alsacia es una región que se puede recorrer durante todo el año, ya que siempre hay actividad y atractivos para disfrutar en cada estación. Eso sí, la temporada fuerte es el invierno, gracias a los mercados navideños, pero tiene su contra: los días son más cortos, así que el recorrido se acota y conviene priorizar los pueblos más grandes en lugar de intentar abarcar toda la ruta del vino. Si lo que buscás es explorar con más tiempo y a fondo, tanto la primavera como el verano ofrecen días más largos para conocer también los pueblos más pequeños.



Cómo llegar y moverse

Si preferís llegar por avión:

  • El Aeropuerto de Estrasburgo opera principalmente vuelos nacionales franceses y algunas conexiones europeas limitadas.


Si preferís llegar en tren:

  • Se puede llegar en 2 horas desde Paris o Frankfurt a Estrasburgo, o sino hay conexiones a Alsacia desde otras ciudades de Alemania, Bélgica y Suiza.


Si preferís llegar en auto:

  • Es la forma ideal de moverse por la región, pero si vas en invierno, tal vez no sea la mejor para llegar desde otra zona por el estado de las rutas y las horas de luz.


  • En mi caso, llegamos en tren desde París hasta Estrasburgo, un trayecto cómodo y directo. Al principio nos movimos por la ciudad a pie o transporte público para conocerla y recién a la tarde del segundo día alquilamos auto, que fue nuestro medio de transporte para recorrer la región de Alsacia. Te dejo toda la info del recorrido en este post.




Qué hacer

  • La ciudad se encuentra a orillas del río Rin y está rodeada por canales que forman un círculo alrededor del centro histórico, una particularidad que hace que valga la pena verla desde el agua. Te recomiendo hacer el paseo en barco por los canales. Hay barcos cubiertos o descubiertos, te conviene elegirlo según el horario o el clima del día que lo hagas, además permiten que puedas bajarte en el Parlamento Europeo y después regresar en otro.


  • El punto de partida natural es la Catedral de Notre-Dame, construida en piedra rosa en 1220 y considerada una joya del gótico tardío: su campanario de 142 metros fue el edificio más alto del mundo durante más de dos siglos, y si subís sus más de 300 escalones vas a tener una increíble vista panorámica de la ciudad.


  • A su alrededor, la Plaza de la Catedral reúne algunos de los edificios más antiguos de la ciudad, como la Casa Kammerzell construida en el año 1427, hoy convertida en hotel y restaurante.


  • A unos minutos está el Palacio Rohan, una magnífica construcción que fue la antigua residencia de una familia noble francesa y donde se alojaron personajes como Luis XV, Napoleón y María Antonieta. Es la sede de 3 museos: el Museo Arqueológico, el Museo de Artes Decorativas y el Museo de Bellas Artes que es el más antiguo.


  • Muy cerca vas a encontrar la Plaza Gutenberg donde hay bares y restaurantes, en el centro tiene una estatua del inventor de la imprenta que vivió el la ciudad durante una década.


  • También podés pasar por la Église de Saint Thomas del año1520, donde se dice que Mozart tocó el órgano en 1778.




  • Pero si hay una postal que resume Estrasburgo, es el barrio de la Petite France: el centro turístico de la ciudad que mezcla arquitectura francesa y alemana, con sus calles empedradas, sus canales y casas de entramado de madera bien conservadas, como la Maison des Tanneurs, construida en 1572, una antigua casa de curtidores considerada monumento histórico que hoy es un restaurant.


  • En su extremo, Les Ponts Couverts, tres puentes que antiguamente tenían techos de madera, de ahí su nombre, que conectan cuatro torres medievales que funcionaron como mecanismo de defensa. Frente a ellos la Presa Vauban, con un mirador desde donde se ve todo el sistema de canales.


  • Para cerrar el recorrido, vale la pena perderse por la Plaza Kléber, la más grande y comercial de la ciudad y la Plaza Broglie que fue la cuna del primer mercado navideño de Estrasburgo.




  • A las afueras del casco histórico, el Barrio Alemán conserva algunos de los edificios históricos más importantes de la ciudad, reunidos alrededor del Jardin de la Place de la République: el antiguo Palais du Rhin (hoy sede de la Dirección Regional de Asuntos Culturales), la Biblioteca Nacional y Universitaria de Estrasburgo (la segunda más grande de Francia) y el Teatro Nacional de Estrasburgo.


  • El Barrio Europeo es el barrio que alberga la sede del Parlamento Europeo: inaugurado en 1999, es un enorme edificio de cristal y metal que se refleja en el agua, simbolizando la transparencia democrática de la Unión Europea y su torre elíptica y vacía de 60 metros de altura con aspecto inacabado, evoca el proyecto europeo en perpetua construcción. Se puede visitar por dentro, aunque solo con guía y reservando previamente en su página web. Muy cerca está también la Corte Europea de Derechos Humanos.


  • A pocos metros, el Parc de l'Orangerie, que cuenta con un pequeño lago en el que se puede navegar y donde podés ver las cigüeñas y sus nidos, para relajarse y descansar un rato.




Ruta del vino

Desde Estrasburgo se puede armar un recorrido por los pueblos más cercanos de la Ruta del vino. Te dejo toda la información de cómo lo armé yo en este otro post.



Una vuelta por la Selva Negra

Estrasburgo está ubicada en la frontera de Francia con Alemania, con solo cruzar un puente ya estás en el país vecino. Nosotros aprovechamos una tarde para ir a conocer un pueblo nombrado como "el pueblo más bonito que ver en la Selva Negra".


  • Gengenbach: con cerca de 11 mil habitantes, más que un pueblo es una pequeña ciudad, y se ganó fama mundial —potenciada por redes sociales y el cine— gracias a su casco histórico, tan bien conservado que sirvió de inspiración para series y películas, entre ellas Charlie y la fábrica de chocolate de Tim Burton. Recorrer sus callejuelas empedradas, desde la Marktplatzbrunnen hasta la orilla del río Kinzig, es sentirse dentro de un cuento de hadas. Con 2 a 3 horas alcanza para conocerlo tranquilo, ideal para una tarde.


  • En el casco antiguo (Historische Altstadt), con sus calles empedradas y casas de entramado de madera, no te pierdas la Engelgasse o Callejón de los Ángeles, una calle angosta muy pintoresca. El Rathaus (Ayuntamiento) es famoso en diciembre por su calendario de adviento gigante, y la Stadtkirche Sankt Marien (Iglesia de San Martín) sorprende con su mezcla de estilo románico y un azul profundo en sus paredes: el llamado azul ultramar, era en la Edad Media tan valioso como el oro y simbolizaba pureza y divinidad.


  • Gengenbach conserva además tres torres históricas. La Obertorturm (Puerta de Haigerach), del siglo XIII, con su techo en forma de aguja octogonal, tiene una escalera que permite subir a un balcón de madera con vista a la calle principal. La Prälatenturm (Torre del Prelado), antigua torre defensiva en el jardín del monasterio, que solo se puede ver desde afuera. Y la Kinzigtorturm (Puerta de Kinzig), de 24 metros y construida entre los siglos XIII y XIV, era la torre principal del pueblo: además de vigilancia, funcionaba como aduana para quienes navegaban el río Kinzig. Hoy conserva un reloj y el escudo de armas del pueblo.


  • Para cerrar la visita, el pueblo tiene varios cafés, pastelerías y tiendas típicas donde hacer una pausa antes de volver a Estrasburgo.


  • De camino al regresar, si necesitás hacer compras, podés pasar por Kehl, a pocos kilómetros de Estrasburgo, tiene un centro comercial y supermercados que son mucho más económicos que en Francia (también podés llegar sin auto tomando el Tram D Kehl - Rathaus).





Dónde alojarse

  • Nosotros nos alojamos fuera del centro histórico ya que alquilamos auto y buscamos un lugar con estacionamiento. Te conviene averiguar las opciones según tu conveniencia. Desde Estrasburgo es fácil moverse hacia la ruta del vino, y en mi caso hacia el pueblo de la Selva Negra en Alemania.


  • Si preferís una opción más económica, otra alternativa es alojarte en alguno de los pueblos cercanos, como Obernai o Molsheim por ejemplo. Esto suele salir más barato que dormir en las ciudades grandes y te deja más tiempo real en los pueblos si tenés pensado recorrer la región, aunque implica mover el equipaje con más frecuencia.


  • En cualquiera de los dos casos, la clave es reservar con anticipación en temporada alta (sobre todo, la época de mercados navideños), ya que los alojamientos en los pueblos más chicos son limitados y se agotan rápido.




Tips prácticos y recomendaciones

  • Free tours: en Estrasburgo, así como en varios pueblos de la ruta hay opciones de recorridos guiados gratuitos (a la gorra), es una buena forma de tener un panorama general y está bueno porque suma conocimientos de la historia y anécdotas del lugar a visitar. Vale la pena sumar un paseo en barco por los canales para ver la ciudad desde otro ángulo. Acá te dejo el free tour que hicimos en Estrasburgo.


  • Estacionamiento: antes de llegar a cada pueblo o ciudad del recorrido, conviene buscar los parkings en el GPS, porque en la mayoría de los casos no se puede ingresar con el auto al centro histórico. Generalmente son de pago o con parquímetro, o están indicados en zonas blancas si son gratis o azules con tiempo limitado, así que es mejor tenerlo resuelto de antemano para no andar dando vueltas.


  • Alsacia tiene una identidad gastronómica muy marcada, mezcla de tradición francesa y alemana. Entre los infaltables están los famosos bretzels, que se compran frescos en cualquier panadería local, es un pan en forma de lazo, con una textura suave por dentro y corteza brillante con un toque de sal gruesa; o el kougelhopf, un bizcocho típico que vas a encontrar en cualquier boulangerie, y la Nut'Alsace, una crema de avellanas y chocolate similar a la Nutella, ideal para llevar de regreso. Como plato principal, el baeckeoffe es uno de los clásicos de la región: un estofado de tres carnes con papas, cocinado lentamente. Y no puede faltar la tarte flambée, una especie de pizza fina que es, probablemente, el plato más representativo de Alsacia.




Estrasburgo es de esas ciudades que se recorren rápido en el mapa, pero vale la pena dedicarle más tiempo: las calles del casco histórico, las fachadas de entramado, un canal o una plaza, y sentarse a disfrutar un café o una cerveza siempre va a ser un buen plan.

Es, además, la mejor puerta de entrada para salir después hacia la ruta del vino y los pueblos medievales de Alsacia, y la yapa de estar en la frontera con Alemania invita a darse una vuelta por la Selva Negra, una forma perfecta de cerrar la visita antes de seguir camino.


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