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Colmar: la ciudad que combina historia, vino y fachadas de colores de postales de cuento

  • 19 ago
  • 7 min de lectura

Actualizado: hace 6 días


Colmar es la capital de la ruta de los vinos de Alsacia y sede absoluta de la Navidad. Es la puerta de entrada a la ruta del vino, con variedades que le dieron fama internacional, así que además de caminar sus calles, es el lugar ideal para quedarse a degustarlos. Su casco histórico, con casas de entramado de madera en tonos pastel y canales que atraviesan el centro, es de los mejor conservados de toda la región, y no es casualidad que buena parte de las postales más compartidas de Alsacia salgan de acá.


Persona con gorro y abrigo sosteniendo un gran mapa urbano; fondo desenfocado de ciudad gris y ambiente frío.


Antes de viajar


Si vas a ir en época navideña, considerá reservar los pasajes y alojamientos con bastante anticipación, ya que es la temporada de mayor demanda y además suben mucho los precios.


Mejor época para viajar

Alsacia es una región que se puede recorrer durante todo el año, ya que siempre hay actividad y atractivos para disfrutar en cada estación. Eso sí, la temporada fuerte es el invierno, gracias a los mercados navideños, pero tiene su contra: los días son más cortos, así que el recorrido se acota y conviene priorizar los pueblos más grandes en lugar de intentar abarcar toda la ruta del vino. Si lo que buscás es explorar con más tiempo y a fondo, tanto la primavera como el verano ofrecen días más largos para conocer también los pueblos más pequeños.



Cómo llegar y moverse

Si preferís llegar por avión:

  • El más cercano es el Aeropuerto de Basilea-Mulhouse-Friburgo que lo comparten Francia, Suiza y Alemania y cuenta con muchísimas conexiones de aerolíneas de bajo costo de toda Europa. Luego hay que tomar un tren.

  • Otra opción es ir al Aeropuerto de Estrasburgo y luego llegar en auto.


Si preferís llegar en tren:

  • Hay conexiones a Colmar desde varias ciudades de Alemania, Bélgica y Suiza, siendo Basilea la más cercana.


Si preferís llegar en auto:

  • Es la forma ideal de moverse por la región, pero si vas en invierno, tal vez no sea la mejor para llegar desde otra zona por el estado de las rutas y las horas de luz.


  • En mi caso, llegamos en tren desde París hasta Estrasburgo, un trayecto cómodo y directo. Luego alquilamos auto, que fue nuestro medio de transporte para recorrer la región de Alsacia. Te dejo toda la info del recorrido en este post.




Qué hacer

  • Lo primero que se ve al llegar en auto es una réplica de la Estatua de la Libertad en una de las rotondas de acceso a la ciudad, un guiño a Auguste Bartholdi, el escultor que la creó, nacido en Colmar.


  • En el centro histórico, el recorrido arranca por Rue des Marchands, la calle principal, con las típicas fachadas alsacianas y comercios navideños que permanecen abiertos todo el año. Vas a pasar por la Maison Pfister del año 1537, una de las primeras casas renacentistas de la región, y el Museo Bartholdi, con numerosas esculturas del autor.


  • Otra calle imperdible es la Grand Rue, con una de las esquinas más fotografiadas en su cruce con Rue des Marchands, donde a pocos metros está el Manneken-Pis de Colmar, regalo de Bruselas por el aniversario de la Liberación.




  • Siguiendo hasta la Rue de la Poissonnerie se llega al muelle, el Quai de la Poissonnerie, con las postales más famosas de la ciudad desde el Pont Rue des Écoles.


  • Un imperdible aparte es La Petite Venise, a orillas del río Lauch, con sus casas coloridas y entramados de madera duplicadas en el agua, y sus puentes para verlas de un lado y otro, buscando el mejor punto para fotografiarlas.


  • Cerca, el Marché Couvert, una construcción del año 1865. Es el mercado cubierto donde comprar productos locales, ideal para probar los bretzels, típicos de la zona, en versión dulce o salada.


  • Atravesar la Rue des Tanneurs, una calle muy angosta que conserva la memoria del barrio de los curtidores, con casas altas y nichos en los techos donde se secaban las pieles.


  • La Place de l'Ancienne Douane, donde se encuentra el edificio Koifhus, antigua aduana que le da nombre a la plaza, y donde hay una estatua de Bartholdi.


  • Entrar a la Colegiata de San Martín (es gratuita), mal llamada catedral de Colmar, ya que no tiene ese rango. Asimismo la Iglesia de los Dominicos también se puede visitar con entrada gratuita y sorprende con sus vitrales.


  • Para quienes quieran un recorrido más lúdico, el Choco Story Colmar, conocido como el Museo del Chocolate, está cerca de la Plaza de la Catedral, así como el Museo de los Vinos de Alsacia.




Basilea, el desvío de un día

Aunque no forma parte de Alsacia, Basilea es un desvío que vale la pena sumar al recorrido: una ciudad con un perfil más moderno, elegante y cosmopolita. Atravesada por el Rin —uno de los ríos más grandes de Europa—, la ciudad queda dividida en dos: Grossbasel (la Basilea grande) y Kleinbasel (la Basilea pequeña). Una curiosidad que la distingue es la cantidad de fuentes públicas: tiene más de doscientas, decoradas con ninfas, dioses grecorromanos y hasta santos católicos anteriores a la Reforma. Todas son de agua potable, así que podés recargar tu botella sin ningún problema.

Acá te dejo un link para el bus turístico por si te interesa recorrerla así.


  • Empezá el recorrido en el Marktplatz, la plaza del mercado y corazón de la ciudad, rodeado de puestos de comida y negocios de productos típicos. A un lado se alza el Rathaus (Ayuntamiento), de fachada roja imponente, cuyo patio interior renacentista se puede visitar si el edificio está abierto.


  • Desde ahí, perderse por el Altstadt (la Ciudad Vieja) es obligatorio: callecitas empedradas como Spalenberg o Nadelberg, con fachadas medievales y cuestas pintorescas. Si querés llegar hasta la Spalentor, una puerta medieval que formaba parte de las fortificaciones, tenés que caminar por la avenida comercial Spalenvorstadt un buen trecho.


  • Vale la pena subir por la colina de Leonhardsberg hasta la Leonhardskirche, con su pequeño parque y la puerta medieval de Lohnhof, y pasar por la Barfüsserplatz, donde se encuentra el Museo de Historia de Basilea y considerada el rincón más bohemio de la ciudad. Cerca, la Tinguely-Brunnen es una fuente con esculturas mecánicas en movimiento frente al teatro municipal, y la Iglesia de Santa Isabel, un templo desacralizado del siglo XIX, hoy funciona como espacio de conciertos con bar incluido.


  • En Gerbergässlein hay un mural con estrellas del rock, encargado por el bar L'Unique, y en la calle Freie Str. se concentran las relojerías.


  • La Catedral de Basilea (Basler Münster) es de entrada gratuita —solo se paga para subir a las torres, con vistas espectaculares de la ciudad— y también se puede visitar la cripta, con explicaciones sobre los hallazgos arqueológicos del lugar. Ahí está enterrado Erasmo de Rotterdam. Detrás de la catedral, el mirador del Pfalz ofrece vistas panorámicas al Rin, con vistas a Kleinbassel y la ciudad moderna.



  • Para una pausa, el paseo junto al Rin es ideal para un café, una copa de vino o para un picnic comprando algo al paso y sentándose en su orilla o en algún parque.


  • Cruzar el Mittlere Brücke, el puente más emblemático sobre el río, regala otra de las mejores vistas de la ciudad, con la posibilidad de sentarse en la orilla en el Promenade Unterer Rheinweg. Del lado norte, Kleinbasel tiene un perfil más alternativo, con arte callejero y buenas opciones de cafeterías o incluso una fondue, la especialidad de Shafeck, un rincón frecuentado por locales.


  • Para los interesados en arquitectura contemporánea, la Messe Basel (Feria de Basilea, es un centro comercial y de exposiciones), es una obra urbana espectacular, donde se destaca su "ojo" central sobre la avenida Riehenring, ideal para hacer fotos.


  • Alejándose del centro histórico, en el skyline de la ciudad sobresalen las torres de Roche y Novartis, las dos grandes farmacéuticas: la torre Roche, con 178 metros, es el edificio más alto de Suiza. El Novartis Campus reúne 20 edificios firmados por arquitectos de renombre como David Chipperfield o Frank Gehry, con el Novartis Pavillon —de forma circular y fachada multimedia— como punto destacado.


  • El Dreiländereck es el punto exacto donde se unen Alemania, Francia y Suiza: un obelisco metálico de 7 metros que se alza en un brazo del puerto.




Friburgo (Freiburg im Breisgau)

Esta es otra alternativa que tenés para hacer desde Colmar si querés conocer alguna ciudad de la Selva Negra. Es una ciudad universitaria que goza de muy buen clima debido a su ubicación, y es conocida como la capital de la ecología en Alemania. A mí no me alcanzó el tiempo para llegar hasta ella, así que quedó pendiente para un próximo viaje!




Dónde alojarse

  • Nosotros nos alojamos fuera del centro histórico ya que alquilamos auto y buscamos un lugar con estacionamiento. Te conviene averiguar las opciones según tu conveniencia. Desde Colmar es fácil moverse hacia la ruta del vino, y hay muchas opciones tanto de hoteles como de departamentos muy bien equipados.


  • Otra opción es alojarte en alguno de los pueblos cercanos, como Eguisheim o Turckheim, o incluso en la ciudad de Mulhouse que puede ser más económico.


  • En cualquiera de los dos casos, la clave es reservar con anticipación en temporada alta (sobre todo, la época de mercados navideños), ya que los alojamientos en Colmar y en los pueblos más chicos son limitados y se agotan rápido.




Tips prácticos y recomendaciones

  • Free tours: en Colmar, así como en varios pueblos de la ruta hay opciones de recorridos guiados gratuitos (a la gorra), es una buena forma de tener un panorama general y está bueno porque suma conocimientos de la historia y anécdotas del lugar a visitar. Acá te dejo el free tour que hicimos en Colmar.


  • Estacionamiento: antes de llegar a cada pueblo o ciudad del recorrido, conviene buscar los parkings en el GPS, porque en la mayoría de los casos no se puede ingresar con el auto al centro histórico. Generalmente son de pago o con parquímetro, o están indicados en zonas blancas si son gratis o azules con tiempo limitado, así que es mejor tenerlo resuelto de antemano para no andar dando vueltas.


  • Alsacia tiene una identidad gastronómica muy marcada, mezcla de tradición francesa y alemana. Entre los infaltables están los famosos bretzels, que se compran frescos en cualquier panadería local, es un pan en forma de lazo, con una textura suave por dentro y corteza brillante con un toque de sal gruesa; o el kougelhopf, un bizcocho típico que vas a encontrar en cualquier boulangerie, y la Nut'Alsace, una crema de avellanas y chocolate similar a la Nutella, ideal para llevar de regreso. Como plato principal, el baeckeoffe es uno de los clásicos de la región: un estofado de tres carnes con papas, cocinado lentamente. Y no puede faltar la tarte flambée, una especie de pizza fina que es, probablemente, el plato más representativo de Alsacia.




Colmar es de esas ciudades que parecen hechas para la foto, pero que ganan mucho más cuando te tomás el tiempo de caminarlas despacio: cruzar sus puentes, perderte por La Petite Venise y sentarte a degustar un vino de la zona son el verdadero plan.

Es, además, la mejor base para seguir explorando la ruta del vino, con Eguisheim, Riquewihr y Kaysersberg entre otros pueblos a pocos minutos de distancia, listos para seguir el recorrido entre pueblos medievales y viñedos.


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